Una mujer rodeada de gente

No deberías haberte ido con tanto rencor, rodeada de gente ajena, cubierta de tabaco y adicción.

Me pareció que me llamaste el viernes. Tu nombre en el libro de rezos, en memoria de vos, donado por mí. Justo ahí, ya había olvidado que tiempo atrás, cuando me avisaron que ya estaban impresos todos los ejemplares, lo había buscado sin suerte, hasta llegué a creer que me habían estafado con la donación.

Cuánto hace que no voy al templo. Ni sé por qué fui. Sin pensar, me vestí y enfilé bajo la llovizna, por las cuadras oscuras hasta la casona inglesa donde había un puñado de vecinos celebrando el inicio del shabat.

No había mujeres, una desconocida sentada en la fila de adelante y yo un par de filas detrás. Los libros dispuestos en los escritorios, esperando que llegaran más fieles.

Podría haberme sentado al lado de ella, darle charla, algo de compañía. All the lonely people, where do they all come from, where do they all belong.

Todas las canciones que hablan de soledad. No me las sé de memoria porque soy más de recordar sentimientos que palabras, pero resuenan, se cantan solas adentro de mis tripas. Cuando me abran, si por alguna razón tocara hacerme autopsia, las van a ver, estoy segura, van a salir cantando.

Eleanor Rigby, picks up the rice in the church where a wedding has been…

We are all alone, we are alone, close the window, calm the light, and it will be all right.

Y esta otra, las lágrimas redondas, no te puedo explicar: All by myself don’t wanna live, all by myself, anymoooooooooore, con esta parte: When I was young I never needed anyone…

Ya había encendido las velas, me puse un sobretodo y salí, sin cartera, por el camino jugueteé con el solitario que todavía no había empeñado.

Me empieza a molestar que haga frío en la ciudad…

Será que eso del matrimonio y los hijos fue un antídoto, será que no era una vocación sincera, ¿por cuántos años el rol de madre de familia funcionó para mí como para vos el cigarrillo?

Encubrir el miedo a la orfandad, no ser feliz pero tener gente alrededor, los míos. Estar cansada pero buscar más hijos, darles un par de hermanos para que no se sientan solos como yo, pero no demasiados para que no se sientan solos como vos. Qué gran talismán, la foto los cinco sonriéndole a la ángel del hogar.

¿Pero la ahuyenta o la alimenta?

Los ángeles no tienen sexo, la que habita conmigo es femenina, como la de Virginia Woolf.

Eso que alguna vez creí creer, vos esperabas para mí, para nosotras, la continuidad, pero llegué tarde, llego siempre tarde a todo, no era que vos te fuiste, no fue que vos me abandonaste, ahora sé que aguantaste hasta que no pudiste más, ahora entiendo el coma, la intubación, el mes de gracia donde tu cuerpo atado a máquinas permanecía en esa cama de hospital para que yo pudiera tocarte, fría, pero suave, las lágrimas cayendo por el costado de tus ojos, que no son lágrimas, que no sufre, no te escucha, pero, no siente nada, entonces por qué, dale más morfina, algo que la deje ir, que estoy acá cuando debería estar amamantando y no bancando esta mastitis mientra ustedes encarnizan un cuerpo sin vida, porque esto no es vida, entonces qué es.

Pasaron veinte años, treinta, cuarenta, sesenta, sesenta y cinco. Los años no son la medida del tiempo, esta ausencia duele como dolía la presencia, entonces tu señal, precisamente ahora, no me sirve para nada. Quizá es mi error, no comprender el mensaje, rechazarte una vez más, si nunca nos entendimos en vida, por qué ahora voy a decodificar tu señal si yo no creo en esas cosas. Igual necesito creer. Intento pensar que sí, que hay algo que no estoy viendo, que desde allá tal vez me perdonaste, que por fin te perdoné y entonces no puedo reconocerte en los detalles, esos que todos ven en la mariposa, el colibrí.

Me parece una linda costumbre la de imprimir libros para honrar el alma del difunto, una confía, no pide recibo, no pide ejemplares, el acto de bien ya está hecho, eso de cumplir con mi obligación de elevar el alma de tus muertos, pertenecer al pueblo del libro, nada que reclamar.

No sé si fuiste vos quien me llevó ese viernes ni si rezar sirve para algo, mejor les pido a los gatos que reenvíen el mensaje, que mi hija sepa cuánto la amo mientras aun respiro.

“Fuiste lo que más quise en la vida”, un papel de cuaderno gloria, una cursiva prolija, de escuela de antes, en la caja de seguridad de un banco con un manojo de dólares suficientes para comprar un departamento o una tumba.

Que vos sepas que nos perdoné, espero vos me hayas perdonado, que todos los errores que cometí fueron por buscar el camino, para ser mejor, una buena hija, sé que te abandoné, pero necesitaba encontrarme a mí misma, descubrir la medida de la distancia óptima.

El precio parece ser demasiado caro, tuvimos que endeudarnos todos, vos, mi papá, los otros hijos que no pudiste gestar, el padre que no tuviste, tu desazón y mi desamor.

Me toca saldar esa deuda. Por eso estoy aquí.

Algo de la red se vuelve a tejer a mi alrededor, la araña recobra aliento vital, estaba ovillada, colgando de un hilo invisible junto a la ventana, no me dio tiempo a limpiar.

No estás sola, seguí adelante, me digo que dice tu mensaje, lo mismo que repiten la psicóloga, el líder espiritual, la maestra de danza, el profesor de letras, el coach de calistenia, la amiga ideal, esa que no tengo, porque de ninguna de mis amigas de toda la vida me puedo fiar, ellas también me desconocen, no saben qué decirme, y las nuevas, son demasiado nuevas como para abrirles mi corazón, entonces armé una amiga golem y la vestí con un patchwork hecho de un puchito de cada una de mis amigas.

Y lo ridículo es que ella tampoco me cree. Te quejás mucho, te quedás en el pasado, enfocate en vos. Todos me dicen que me enfoque en mí, pero no sé quién soy, cuándo voy a ser alguien nuevo, si tuviera libertad, esa que da tener todo resuelto, la vida material, la mente liberada de toda carga, pero cómo, cómo hacerlo sin renunciar a ser buena, sin morirte a los sesenta y cinco, con el pecho subiendo y bajando como un fuelle y que nadie decida nada, esta vez te toca a vos.

Con menos gente ajena a mi alrededor, también estoy sola en esto.

Todos los días sale el sol, igual hoy me lo pasé adentro, porque hace frío.

Deja un comentario